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Grandes logros en la batalla contra el SIDA pediátrico

Fecha: 24 diciembre 2013
Fuente: Biblioteca Nacional de Medicina (NLM)
URL: http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news/fullstory_143737.html

El efecto que el SIDA tiene en los niños estadounidenses ha mejorado grandemente en años recientes, gracias a unos fármacos y métodos de prevención efectivos. Pero no se puede decir lo mismo de los niños de todo el mundo.

"La transmisión de madre a hijo se ha reducido exponencialmente [en Estados Unidos] porque hacemos un buen trabajo al prevenirla", afirmó la Dra. Kimberly Bates, directora de una clínica para niños y familias con VIH/SIDA en el Hospital Pediátrico Nacional de Columbus, Ohio. De hecho, las probabilidades de un bebé de contraer VIH de su madre son ahora de menos del uno por ciento en EE. UU., según los Centros para el Control y la Prevención de las Enfermedades (CDC) de EE. UU.

Pero siguen habiendo problemas. "En un subgrupo de adolescentes, el número de infecciones ha aumentado", lamentó Bates.

"Nos hemos vuelto muy buenos en minimizar el estigma y tratar el VIH como una enfermedad crónica, pero lo que desaparece con la aceptación es parte del mensaje que aumenta la concienciación sobre los factores de riesgo", señaló. "Hoy en día, las personas no tienen muy claro cuál es su riesgo real, sobre todo los adolescentes".

Una creciente concienciación del riesgo de VIH, el virus que provoca el SIDA, es una meta que los expertos sanitarios esperan alcanzar.

En todo el mundo, la epidemia del SIDA ha tenido un efecto más cruel en los niños, sobre todo los de África subsahariana. Según la Organización Mundial de la Salud, unos 3.4 millones de niños en todo el mundo tenían VIH a finales de 2011, y el 91 por ciento de ellos vivían en África subsahariana. Los niños con VIH/SIDA usualmente lo adquieren de las madres infectadas con VIH durante el embarazo, el parto o la lactancia.

Las intervenciones que pueden reducir las probabilidades de transmisión del VIH de madre a hijo no están ampliamente disponibles en los países en desarrollo. Y el tratamiento que puede controlar al virus, conocido como terapia antirretroviral, no está disponible para la mayoría de niños que viven con el VIH. Apenas alrededor del 28 por ciento de los niños que necesitan este tratamiento lo obtienen, según la Organización Mundial de la Salud.

Pero en EE. UU., las perspectivas de un niño o adolescente con VIH son mucho más felices.

"Cada vez que hacemos una pausa para hablar sobre el VIH, las noticias son mejores", aseguró Bates. "Los medicamentos son mucho más simples, y pueden prevenir las complicaciones. Aunque no lo sabemos con certeza, anticipamos que la mayoría de adolescentes con VIH hoy día vivirán una vida de duración normal, y si llegamos temprano a los bebés con VIH, la suposición es que vivirán una vida de duración normal".

Pero para los niños, vivir con VIH todavía no es fácil.

"La parte más difícil para la mayoría de los jóvenes es el conocimiento de que, pase lo que pase, tendrán que tomar medicamentos durante el resto de sus vidas", planteó. "Si uno se salta una dosis de un antidiabético, la glucemia sube, pero baja de nuevo cuando se lo vuelve a tomar. Si se salta la medicación para el VIH, puede hacerse resistente".

Los fármacos también son costosos. Sin embargo, apuntó Bates, un programa federal que hizo posible la Ley CARE de Ryan White ayuda a las personas que no pueden costearse sus medicamentos a pagarlos.

Además están los efectos secundarios. "Todo medicamento tiene efectos secundarios, y para el VIH hay al menos tres fármacos distintos", explicó Bates. "Puede provocar problemas para dormir, diarrea y molestias abdominales. Pueden ser tóxicos para los riñones y el hígado. Mientras más sanas están las personas, mejor pueden tolerar los efectos secundarios, y tenemos otras terapias que pueden ayudarles a minimizar algunos de los efectos secundarios".

También hay inquietudes sobre cómo estos medicamentos podrían afectar a los niños que crecen y a sus cerebros en desarrollo, comentó.

Pero "estamos muy felices de tener el lujo de pensar sobre lo que necesitamos hacer para crear la mejor vida para un niño con VIH", dijo Bates. "Antes planificábamos para la muerte del niño".

Hoy en día, los niños con VIH son generalmente bien aceptados en las comunidades de EE. UU., a diferencia de la recepción que algunos recibían en el pasado. Debido a que la mayoría de los niños están siendo tratados, su carga viral (algo que se refiere al nivel de VIH en la sangre) con frecuencia no puede detectarse, lo que significa que las probabilidades de transmisión del VIH son muy bajas.

"Las personas en la comunidad probablemente sean un mayor riesgo para un niño con VIH, debido a todas las infecciones que pueden transmitirles, que lo que un niño con VIH es para ellas", enfatizó Bates.

Pero incluso con todo lo que ha avanzado la atención sanitaria en el tratamiento del VIH, una cura sigue siendo escurridiza. En primavera, unos investigadores reportaron que, por primera vez, un bebé había logrado la remisión a largo plazo del VIH tras recibir tratamiento contra el virus en las primeras 30 horas tras nacer.

Aunque algunos lo celebran como una cura para el VIH, los investigadores siguen siendo cautos. Al menos en parte, esto podría deberse a que el VIH no funciona de la misma forma en cada persona, explicó Bates.

"Algunas personas tienen la capacidad de combatir el virus incluso sin fármacos, y eso es algo positivo para esas personas, y estamos realmente observando a esos individuos para obtener una idea de cómo podríamos abordar mejor al virus", comentó. "Cuando lleguemos al punto en que haya una cura para el VIH, creo que será igual que la vacuna contra el polio. Seguirá existiendo en algunos lugares, pero será muy raro".

Mientras tanto, una forma casi segura de prevenir las infecciones nuevas en los niños es hacer que las madres embarazadas VIH positivas tomen terapia antirretroviral.

"La situación ideal es que alguien que sepa que es VIH positiva, que haya planificado su embarazo, reduzca su carga viral todo lo posible sin los medicamentos que no recomendamos durante el embarazo", comentó la Dra. Geralyn O'Reilly, especialista en medicina materna y fetal del Hospital Sinai, en Baltimore.

"Desafortunadamente, tenemos muchas pacientes a quienes se diagnostica con la primera prueba de sangre prenatal", dijo. "Les administramos terapia antirretroviral lo más rápidamente posible, lo que ayuda muchísimo a mantener bajas las tasas de infección".

Dependiendo de qué tan bien los medicamentos reduzcan la carga viral de una mujer, quizá pueda dar a luz vaginalmente. Si la carga viral es demasiado alta, se planifica una cesárea, porque eso reduce aún más las probabilidades de transmitir el virus.

"Nunca es demasiado tarde", afirmó O'Reilly. "Incluso si una mujer no ha recibido atención prenatal, hay formas en que podemos intentar detener la transmisión del VIH".

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