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Un estudio desacredita el mito del 'paciente cero' en la crisis de SIDA de EE. UU.

Fecha: 28 octubre 2016
Fuente: Biblioteca Nacional de Medicina (NLM)
URL: https://medlineplus.gov/spanish/news/fullstory_161735.html

Un análisis genético de muestras de sangre de 40 años de antigüedad muestra que muchos norteamericanos ya estaban infectados a finales de la década de los 70

Mediante análisis genético de muestras de sangre de 40 años de antigüedad, unos científicos han llegado a una comprensión más clara sobre la introducción y la propagación del virus que provoca el SIDA en Norteamérica.

La investigación ya ha descartado un mito: que hubo un "paciente cero" que de alguna forma provocó la epidemia con el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) en Estados Unidos.

"En muchas formas, la evidencia histórica ha apuntado a la falacia del paciente cero durante décadas" dijo el Dr. Richard McKay, que estudia la historia de la epidemia del SIDA y coautor del nuevo estudio.

"Ahora tenemos evidencias [genéticas] adicionales que ayudan a consolidar esa posición", apuntó McKay en un comunicado de prensa de la Universidad de Cambridge, en Inglaterra, donde es profesor en los departamentos de historia y filosofía de la ciencia.

La nueva investigación genética aparece en la edición del 26 de octubre de la revista Nature, y fue dirigida por el Dr. Michael Worobey, de la Universidad de Arizona. En el estudio, los científicos usaron métodos de alta tecnología para comparar las huellas genéticas (los genomas) de VIH proveniente de muestras de sangre de finales de los 70.

Las muestras provenían de ocho pacientes infectados con el VIH. Ya se había registrado un ADN similar de un noveno paciente, Gaetan Dugas.

Dugas fue un francocanadiense que murió de SIDA en 1984, y a quien se culpó póstumamente de ser el "paciente cero" de la epidemia de VIH en informes mediáticos posteriores.

Según el nuevo trabajo de Worobey, la verdad de la propagación del virus en Norteamérica parece ser muy distinta de la idea de que se originó con un hombre infectado.

Los científicos estudiaron marcadores genéticos de las varias muestras de sangre almacenadas, y concluyeron que el VIH llegó a Estados Unidos en la ciudad de Nueva York más o menos en 1970, más de una década antes de que los médicos lo identificaran oficialmente, y entonces se propagó por Norteamérica.

Los resultados confirman hallazgos anteriores sobre la forma en que el VIH entró y se propagó en Estados Unidos. También prueban de forma concluyente que el Caribe fue un puente esencial a través del cual el VIH entró en Norteamérica, partiendo de su origen en África, según los investigadores de Arizona.

Los investigadores también lograron la primera recuperación del genoma completo del VIH-1 de la muestra de sangre de Dugas, y mostraron que no hay pruebas de que fuera la causa principal de la epidemia de VIH/SIDA en Norteamérica.

Tras llegar primero a la ciudad de Nueva York, el VIH se propagó a San Francisco, y probablemente a otros lugares de California. En junio de 1981, el primer informe publicado de un racimo de casos de pacientes de EE. UU. con síntomas de SIDA apareció en una revista de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU.

"En la ciudad de Nueva York, el virus encontró una población que era como leña seca, haciendo que la epidemia se encendiera más y más rápido, e infectando a suficientes personas como para acaparar la atención del mundo por primera vez", explicó Worobey en un comunicado de prensa de la Universidad de Arizona. Worobey es experto en evolución viral y director del departamento de ecología y biología evolutiva en la Universidad de Arizona.

"Nuestro análisis muestra que los brotes en California que hicieron que la gente comenzara a dar la alarma y que condujeron al descubrimiento del SIDA en realidad eran solo derivados del brote anterior que observamos en la ciudad de Nueva York", dijo Worobey.

Y Dugas, un auxiliar de vuelo con contactos en ambas costas de EE. UU., quizá solo haya sido uno de miles de norteamericanos infectados con VIH en ese momento, no el único paciente responsable de provocar la epidemia de SIDA, añadió McKay.

De hecho, Dugas fue instrumental para ayudar a los investigadores a seguir y comprender mejor los orígenes del VIH en Norteamérica. Proveyó muestras de sangre, además de los nombres de 72 parejas sexuales que había tenido a lo largo de tres años antes de 1982. Dugas fue solo uno de muchos hombres que en ese momento estaban infectados con el VIH y que habían tenido parejas sexuales múltiples, señaló McKay.

Pero "el hecho de que Dugas proveyera la mayor cantidad de nombres, y que él mismo tuviera un nombre tan memorable, probablemente contribuyó a la percepción de su protagonismo en esta red sexual", comentó McKay.

Sin embargo, con demasiada frecuencia la frase "paciente cero" es un cliché falaz, pero lingüísticamente "infeccioso", en cualquier discusión sobre un brote de enfermedad, piensa McKay.

"Mucho antes de la epidemia del SIDA, había un interés en localizar los casos conocidos más tempranos de los brotes de enfermedades", dijo McKay. "Pero frases como 'primer caso', 'caso primario' y 'caso índice' no sonaban tan contundentes" hasta la crisis del SIDA y el "paciente cero", comentó.

Aprender más sobre cómo la pandemia del VIH comenzó y se propagó sigue siendo un trabajo importante, añadió Worobey, debido a los avances más recientes contra el VIH.

"Ahora podemos de verdad prever un futuro en que, aunque el virus no se elimine del todo, se pueda reducir a que no haya transmisiones nuevas en amplias zonas del mundo", enfatizó Worobey.

Worobey cree que las pruebas genéticas desarrolladas en el nuevo estudio podrían conducir a pruebas más sensibles que detecten el VIH antes en personas que se han infectado muy recientemente, pero que todavía lo ignoran.

"Una detección más temprana y una mejor coordinación de las varias opciones que tenemos para dificultar que el virus pase de una persona a otra son claves para acabar con el VIH", afirmó Worobey.

Además, la información obtenida en el estudio podría ayudar a mejorar el conocimiento sobre la forma en que los patógenos se mueven en una población, y conducir a formas más efectivas de controlar o erradicar los gérmenes peligrosos, según los investigadores.

Y McKay espera que "esta investigación dará a los investigadores, periodistas y al público algo en qué pensar antes de usar el término paciente cero. Esa frase conlleva muchos significados y una historia cargada, y raras veces ha apuntado a lo que sus usuarios creían".

FUENTE: University of Arizona and University of Cambridge, news release, Oct. 26, 2016

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